Bernard Madoff, fundador en 1960 de una firma de bolsa de Nueva York y expresidente del Nasdaq, mantuvo durante al menos dos décadas el mayor esquema Ponzi de la historia. Prometía rentabilidades discretas pero constantes, del 10-12 % al año, y las pagaba con el dinero de los nuevos clientes. Los extractos de sus inversores sumaban unos 64.800 millones de dólares cuando confesó, el 10 de diciembre de 2008. El 29 de junio de 2009 fue condenado a 150 años de prisión, y murió preso en 2021. La SEC había recibido seis denuncias sustanciales sobre él y no lo detuvo.
En 30 segundos
- Madoff no invertía el dinero de sus clientes: lo depositaba en una cuenta del Chase Manhattan, después JPMorgan Chase, y pagaba a los que retiraban con el dinero de los que entraban.
- El analista Harry Markopolos avisó a la SEC en 2000, 2001 y 2005, cuando le entregó un memorando con 29 banderas rojas.
- La crisis de 2008 provocó una avalancha de retiradas: sus clientes le reclamaban unos 7.000 millones y en la cuenta quedaban unos 234 millones.
- El administrador judicial y un fondo del Gobierno de EE. UU. han devuelto ya a las víctimas una parte mayoritaria del capital perdido, estimado en unos 17.500 millones.
Cronología
Bernard Madoff funda su firma de valores en Nueva York.
Preside por primera vez el Nasdaq, cargo que repite a principios de los noventa.
La SEC obliga a devolver el dinero de un fondo de Florida que invertía con él y no investiga su origen.
Harry Markopolos entrega a la SEC el memorando de las 29 banderas rojas.
La quiebra de Lehman Brothers desata una ola de retiradas que Madoff no puede pagar.
El FBI lo detiene el día después de que confesara el fraude a sus hijos.
Se declara culpable de once delitos federales.
El juez Denny Chin lo condena a 150 años de prisión.
Muere en el centro médico penitenciario de Butner (Carolina del Norte).
Quién era Bernie Madoff: la leyenda de Wall Street
Bernie Madoff creció en Queens, en Nueva York. En 1960 abrió su firma de valores; en su versión, con 5.000 dólares ahorrados como socorrista e instalando aspersores. Casi nunca contaba que su suegro le prestó dinero y le pasó sus primeros clientes.
No era un farsante en todo. Su firma fue pionera en la negociación electrónica, llegó a mover una parte importante del volumen de la Bolsa de Nueva York y él presidió el Nasdaq a principios de los años noventa. Formaba parte de los comités que asesoraban a los reguladores. Ese prestigio real fue la tapadera del fraude, y es el primer resorte que activó: la autoridad. ¿Para qué iba a estafar un hombre así?
Cómo funcionaba el fraude de Madoff
Junto a su negocio legítimo, Madoff gestionaba el dinero de inversores. No prometía hacerlos ricos: prometía algo más tentador, una rentabilidad estable de en torno al 10-12 % anual. Si la bolsa caía, su fondo ganaba un poco; si subía, también. Esa regularidad era justo lo imposible, porque ningún mercado se comporta así durante años.
Entrar no era fácil, o eso parecía. Madoff no aceptaba a cualquiera, y sentirse elegido desactivaba las preguntas. Algunos de sus clientes privilegiados, como el millonario Jeffry Picower, obtuvieron en sus cuentas rentabilidades desorbitadas, de hasta el 950 % en un año.
El mecanismo, según él mismo reconoció al declararse culpable el 12 de marzo de 2009, era sencillo: nunca invirtió esos fondos. El dinero iba a una cuenta del Chase Manhattan Bank, conocida después como la cuenta 703, y con él se pagaba a quienes pedían el suyo. Es un esquema Ponzi de manual, el mismo que había montado Charles Ponzi en 1920, solo que a una escala y durante un tiempo sin precedentes.
Todo lo demás era papel. En el piso 17 del edificio Lipstick, en Manhattan, un pequeño equipo fabricaba extractos con operaciones elegidas a posteriori con los precios del periódico de ayer. Su director financiero, Frank DiPascali, lo resumió al declararse culpable en 2009: era todo falso. Cuando un auditor pedía documentos antiguos, los imprimían y los hacían parecer viejos, según se contó en el juicio de 2013 contra cinco de sus empleados.
El dinero nuevo llegaba por intermediarios. Los llamados fondos de fondos, como Fairfield Greenwich, que le confió más de 7.000 millones de dólares, y bancos privados de Europa y América Latina cobraban comisiones por colocar el dinero de sus clientes con él. Muchas víctimas nunca oyeron su nombre: confiaron en su banquero de toda la vida. Los clientes de Banco Santander, a través de su gestora Optimal, tenían más de 2.300 millones de euros expuestos.
La pregunta que nadie hizo: Markopolos y la SEC
En 1999 Harry Markopolos, un analista de Boston, intentó replicar la estrategia que Madoff decía usar. No le salían las cuentas. Dijo después al Congreso que le bastaron minutos para sospechar que era un fraude: la línea de rentabilidades de Madoff era una recta que no existe en los mercados. Llevó sus análisis a la SEC en 2000 y en 2001. En noviembre de 2005 entregó un memorando titulado, en esencia, «el mayor hedge fund del mundo es un fraude», con 29 banderas rojas.
El informe del inspector general de la SEC de 2009 documentó que la agencia recibió seis denuncias sustanciales, realizó tres inspecciones y abrió dos investigaciones, y que nunca hizo la comprobación más básica. En mayo de 2006 Madoff dio a los investigadores un número de cuenta en la Depository Trust Company, la cámara que custodia los valores. Una sola llamada habría bastado para ver que allí no había nada. Nadie llamó. El inspector general no encontró pruebas de favores ni de corrupción: Madoff no los necesitaba. Su reputación hacía que los inspectores, jóvenes frente a una leyenda, no insistieran.
Cómo cayó Madoff: la crisis de 2008 y la confesión
Un Ponzi solo muere de una manera: cuando todos piden su dinero a la vez. En septiembre de 2008 quebró Lehman Brothers y los inversores de medio mundo empezaron a retirar fondos. En diciembre, los clientes de Madoff le reclamaban unos 7.000 millones de dólares. En la cuenta quedaban unos 234 millones.
El 10 de diciembre de 2008 Madoff reunió a sus hijos, Mark y Andrew, en su apartamento y, según la denuncia federal, les dijo que todo era «una gran mentira», básicamente un gigantesco esquema Ponzi. Esa noche sus hijos avisaron a un abogado, y este a las autoridades. A la mañana siguiente, el 11 de diciembre, los agentes del FBI llamaron a su puerta y le preguntaron si había una explicación inocente. Respondió que no la había.
El 12 de marzo de 2009 se declaró culpable de once delitos, entre ellos fraude de valores, blanqueo y perjurio. El 29 de junio de 2009 el juez Denny Chin le impuso 150 años de prisión, el máximo posible. Madoff situó el inicio del fraude a principios de los noventa; los fiscales y otros acusados lo situaron mucho antes.
Qué pasó con las víctimas y con la familia Madoff
Las víctimas fueron de todo tipo: fundaciones, universidades, bancos, jubilados. El premio Nobel de la Paz Elie Wiesel perdió los ahorros de su vida y los de su fundación. El financiero francés René-Thierry de la Villehuchet, cuyo fondo había invertido con Madoff, se quitó la vida en diciembre de 2008. En España y América Latina, Banco Santander ofreció a sus clientes particulares una compensación a cambio de que renunciaran a demandar.
¿Dónde están los 64.800 millones? En ninguna parte: eran saldos de papel con ganancias inventadas. El capital realmente aportado y perdido lo estima el administrador judicial, Irving Picard, en unos 17.500 millones de dólares. Picard demandó a bancos, fondos y a inversores que habían retirado más de lo que metieron. La viuda de Picower devolvió 7.200 millones en 2010. JPMorgan Chase, el banco de la cuenta 703, pagó en 2014 más de 2.000 millones en acuerdos con la fiscalía y el administrador. A finales de 2023 Picard había recuperado unos 14.600 millones, y el fondo para víctimas del Departamento de Justicia había repartido en 2022 más de 4.000 millones entre unas 40.000 personas.
Para la familia, el final fue trágico. Su hijo Mark se quitó la vida el 11 de diciembre de 2010, dos años después de la detención. Andrew murió de cáncer en 2014. Madoff murió el 14 de abril de 2021 en el centro médico penitenciario de Butner, en Carolina del Norte.
La Ley del Engaño Nº6: cómo se reconoce hoy la misma trampa
La sexta de las Leyes del Engaño dice: el prestigio es la mejor coartada. Madoff no engañó al mundo con una idea brillante, sino con un currículum. Su prestigio convenció a los clientes de no preguntar y a los vigilantes de no comprobar. A la autoridad se sumaron la exclusividad del club que «no acepta a cualquiera» y la confianza en el banco de siempre, que actuaba de intermediario.
Las señales siguen siendo las mismas:
- Rentabilidad que nunca falla. Una línea recta hacia arriba durante años no es prudencia: es imposible. Un buen gestor tiene años malos.
- Exclusividad. «No acepta a cualquiera», «solo para clientes seleccionados». La escasez fabricada sirve para que no preguntes.
- Custodia en manos del propio gestor. Tu dinero debe estar en una entidad depositaria independiente, a tu nombre, y tú debes poder verlo. Si quien gestiona también custodia y te envía los extractos, nadie verifica nada.
- Estrategia que nadie puede explicar. Si un profesional no logra replicar los resultados, como le pasó a Markopolos, el problema no es tu falta de conocimientos.
- El intermediario de confianza. Que te lo ofrezca tu banco o un asesor conocido no te exime de preguntar dónde está invertido tu dinero y quién lo custodia.
Cómo comprobarlo en España. Todo producto de inversión que te ofrezcan debe estar registrado: la CNMV permite consultar las gestoras, los fondos y las empresas de servicios de inversión autorizados, y publica advertencias sobre entidades no autorizadas. Si se trata de un banco, el Banco de España tiene su propio registro de entidades. En América Latina, consulta a la CNBV en México, la Superintendencia Financiera en Colombia, la CMF en Chile o la CNV en Argentina. Tienes más señales en nuestras guías sobre el fraude de inversión y sobre cómo detectar una estafa.
Ver el capítulo completo
El caso Madoff, con las grabaciones reales del panel de 2007, el informe del inspector general y la reconstrucción de la noche en que confesó a sus hijos, está en el capítulo 6 de MATERIUM.
El capítulo completoMadoff aseguró que nadie podía saltarse las reglas… y él lo hacía
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Preguntas frecuentes
¿Quién fue Bernie Madoff?
Fue un financiero de Nueva York, fundador en 1960 de Bernard L. Madoff Investment Securities y expresidente del Nasdaq. En diciembre de 2008 confesó que su negocio de gestión de inversiones era un gigantesco esquema Ponzi.
¿Cómo funcionaba el fraude de Madoff?
Madoff no invertía el dinero de sus clientes: lo depositaba en una cuenta bancaria y pagaba los reembolsos con el dinero de los nuevos inversores. Les enviaba extractos con operaciones inventadas que mostraban ganancias estables del 10-12 % al año.
¿Cuánto dinero robó Madoff?
Los extractos de sus clientes sumaban unos 64.800 millones de dólares, pero la mayor parte eran ganancias ficticias. El administrador judicial estima en unos 17.500 millones el capital realmente aportado y perdido.
¿Quién descubrió a Madoff?
El analista Harry Markopolos avisó a la SEC desde el año 2000, pero no le hicieron caso. Madoff cayó en diciembre de 2008, cuando confesó a sus hijos y estos lo denunciaron a las autoridades.
Fuentes
- SEC, Office of Inspector General, informe sobre el fallo de la SEC en el caso Madoff (OIG-509, 2009)
- The New York Times, condena a 150 años (30 de junio de 2009)
- Departamento de Justicia de EE. UU., reparto de más de 4.000 millones a víctimas de Madoff (2022)
- Madoff Recovery Initiative, web del administrador judicial Irving Picard
- The D&O Diary, balance de recuperaciones del caso Madoff (2023)
- Encyclopaedia Britannica, «Bernie Madoff»



