El caso Enron es el mayor fraude contable de la historia empresarial de Estados Unidos. Enron, una empresa energética de Houston que en la lista Fortune 500 de 2001 figuraba como la séptima del país por ingresos, infló durante años sus beneficios y escondió deuda y pérdidas en sociedades aparte, con el visto bueno de su auditor, Arthur Andersen. El 2 de diciembre de 2001 presentó la mayor quiebra de Estados Unidos hasta entonces, con 63.400 millones de dólares en activos. Unos 21.000 empleados tenían su plan de jubilación cargado de acciones de la empresa. Su consejero delegado, Jeffrey Skilling, fue declarado culpable en 2006 y cumplió unos doce años de prisión.
En 30 segundos
- Enron no era una empresa falsa: tenía gasoductos, centrales y unos 20.000 trabajadores. Lo falso eran los números.
- Apuntaba como beneficio de hoy lo que calculaba ganar con contratos a veinte años, con sus propios supuestos.
- Su director financiero, Andrew Fastow, dirigía las sociedades que negociaban con Enron y se llevó al menos 30 millones, según el informe del consejo.
- Kenneth Lay murió antes de la sentencia y su condena se anuló; Arthur Andersen fue condenada por destruir documentos y el Supremo anuló el fallo en 2005, cuando la firma ya no existía.
Cronología
Kenneth Lay fusiona dos compañías de gasoductos y nace Enron.
La SEC no se opone a que Enron use el valor de mercado en sus contratos de gas.
Fortune publica el artículo de Bethany McLean que pregunta cómo gana dinero Enron.
Skilling dimite como consejero delegado alegando motivos personales.
Enron anuncia una pérdida de 618 millones de dólares en el tercer trimestre.
Enron admite ante la SEC que sus cuentas de cuatro años no son fiables.
Enron presenta la mayor quiebra de la historia de EE. UU. hasta entonces.
Un jurado de Houston declara culpables a Skilling y a Lay.
Lay muere de un infarto antes de la sentencia y su condena se anula.
Skilling pacta una nueva pena de 14 años y 42 millones para las víctimas.
¿Qué era Enron y quién era Jeffrey Skilling?
Enron nació en 1985, cuando Kenneth Lay, hijo de un predicador baptista de Misuri, fusionó dos compañías de gasoductos. Jeffrey Skilling, entonces consultor de McKinsey y licenciado en Harvard, le propuso una idea que transformó la empresa: tratar el gas como un producto financiero, con contratos a años vista que se podían comprar y vender. Enron pasó de transportar gas a comerciar con energía, y después con casi cualquier cosa. Skilling se convirtió en presidente y, en febrero de 2001, en consejero delegado.
La empresa creció por medio mundo: Brasil, Bolivia, Argentina, la India. También en España: en el año 2000 el Boletín Oficial del Estado autorizó a una filial de Enron una central de ciclo combinado de 1.200 megavatios en Arcos de la Frontera, en Cádiz.
¿Cómo maquilló Enron sus cuentas?
El fraude contable de Enron se apoyó en tres herramientas, que conviene entender sin jerga.
- Cobrar hoy el futuro. En 1992 la SEC no se opuso a que Enron usara el llamado valor de mercado en sus contratos de gas. Funcionaba así: si firmabas hoy un contrato a veinte años, calculabas todo lo que ibas a ganar en ese tiempo y lo apuntabas como beneficio el día de la firma. El cálculo lo hacía Enron, con sus propios supuestos. El problema es que, si cobras hoy el futuro, mañana no queda futuro que cobrar, así que había que firmar contratos cada vez más grandes. En el año 2000 Enron firmó con Blockbuster un acuerdo para vender películas por internet durante veinte años; solo hubo unas pruebas piloto, Blockbuster se retiró a los once meses y Enron se apuntó más de 110 millones de beneficio.
- Las sociedades del director financiero. Para esconder deuda y pérdidas, Enron usó sociedades aparte. Las más importantes, llamadas LJM, las dirigía el propio director financiero, Andrew Fastow: negociaba con Enron sentado a los dos lados de la mesa. Según el informe que encargó el consejo de Enron, el informe Powers, Fastow ganó con ellas al menos 30 millones de dólares.
- Un seguro pagado con tus propias acciones. Enron tenía inversiones que perdían valor. Para no apuntar esas pérdidas, las «aseguró» con unas sociedades llamadas Raptors, que se financiaban sobre todo con acciones de Enron. Es como asegurar tu casa contra incendios con una aseguradora cuyo único patrimonio es tu casa. Según el mismo informe, los Raptors inflaron los beneficios en casi 1.000 millones de dólares en cinco trimestres.
Arthur Andersen, una de las cinco grandes auditoras del mundo, revisaba esas cuentas y las firmaba. Según la SEC, en julio de 2000, con el trimestre ya cerrado, los directivos decidieron retocar el resultado para batir la previsión de los analistas: esperaban 32 centavos por acción y Enron anunció 34.
La pregunta que nadie hacía
En marzo de 2001 la periodista de Fortune Bethany McLean publicó un artículo con una pregunta sencilla: ¿cómo gana dinero Enron exactamente? Skilling le respondió que su negocio era «muy sencillo de modelar». Seis semanas después, en una conferencia con analistas, un gestor de fondos, Richard Grubman, se quejó de que Enron era la única entidad financiera que no presentaba balance ni flujo de caja con sus resultados. Skilling lo insultó con el micrófono abierto. Grubman preguntaba por la caja, el dinero que de verdad entra. Era la pregunta correcta.
El 14 de agosto de 2001 Skilling dimitió por «motivos personales». Ese mismo día Kenneth Lay escribió a la plantilla que la empresa «nunca había ido mejor». Al día siguiente, la directiva Sherron Watkins le dejó una carta sin firma: temía que Enron implosionara «en una ola de escándalos contables».
Los empleados que no pudieron vender
El público más fiel de Enron estaba dentro de la empresa. Enron hacía su aportación al plan de jubilación de los empleados, el 401(k), en acciones de Enron, que no podían venderse hasta los cincuenta años. Según un informe del Senado, en 2001 unos 21.000 trabajadores tenían alrededor del 60 % de ese plan en acciones de la compañía.
El 26 de septiembre de 2001, en un chat interno, Lay escribió que la acción era «una ganga increíble» a ese precio. Según la SEC, en esos meses él vendía: a lo largo de 2001 vendió acciones por más de 90 millones de dólares. El 16 de octubre Enron anunció una pérdida de 618 millones. A finales de ese mes el plan de jubilación cambió de gestor y durante semanas los empleados no pudieron mover sus acciones. Janice Farmer, una jubilada de Orlando con casi 700.000 dólares en acciones de Enron, lo contó ante el Senado: llamó para vender y le dijeron que estaba bloqueada.
En octubre, Arthur Andersen trituró documentos durante semanas, hasta que llegó una citación. El 8 de noviembre Enron admitió ante la SEC que sus cuentas de cuatro años no debían considerarse fiables. El 2 de diciembre quebró. En los días siguientes despidió a unos 4.000 empleados.
El juicio y la condena de Skilling
En febrero de 2002 Skilling declaró ante el Senado que no se consideraba uno de los culpables. Cuando la senadora Barbara Boxer le preguntó si una empresa podía usar sus propias acciones para fabricar un beneficio, respondió: «Yo no soy contable». Fastow se declaró culpable en 2004, aceptó cooperar y fue el testigo estrella de la fiscalía. En enero de 2006 Lay y Skilling se sentaron juntos en el banquillo en Houston.
El 25 de mayo de 2006 el jurado declaró a Skilling culpable de 19 de los 28 cargos, entre ellos conspiración y fraude de valores, y a Lay de todos los suyos. Lay murió de un infarto el 5 de julio, antes de la sentencia; como no había agotado sus recursos, su condena se anuló. El 23 de octubre de 2006 el juez Sim Lake condenó a Skilling a 24 años y 4 meses y dijo que sus delitos habían condenado a cientos, si no a miles de personas, a «una cadena perpetua de pobreza». Skilling se declaró inocente.
Qué pasó después
En 2010 el Tribunal Supremo concluyó que uno de los delitos por los que se le condenó, el de privar a la empresa de «servicios honestos», solo cubría sobornos y comisiones. La condena se mantuvo, pero la pena se rehízo: en 2013 Skilling pactó 14 años y la entrega de unos 42 millones de dólares para las víctimas. Salió en libertad en febrero de 2019, tras unos doce años preso. Fastow cumplió seis años y hoy da charlas sobre ética.
Los empleados recuperaron poco. Según el Senado, el plan de jubilación perdió más de 1.000 millones de dólares, y por demandas y acuerdos volvió una pequeña parte. Janice Farmer contó que al final le llegó un cheque de 4.000 dólares. El caso cambió las reglas: en 2002 Estados Unidos aprobó la ley Sarbanes-Oxley, que endureció los controles sobre auditores y directivos. El 2 de diciembre de 2026 se cumplen 25 años de la quiebra.
La Ley del Engaño Nº14: cómo se reconoce hoy la misma trampa
La ley que deja este caso en las Leyes del Engaño es esta: si los números siempre cuadran, alguien los está cuadrando. Trimestre tras trimestre, Enron le dio a Wall Street lo que esperaba. El resorte fue la autoridad: una gran empresa, un consejero delegado de Harvard y una auditora de las cinco grandes. Nadie quería ser el que no entendía el negocio.
El patrón ha vuelto muchas veces. En Alemania, Wirecard se derrumbó en 2020 tras admitir que 1.900 millones de euros de su balance probablemente no existían. En España, la CNMV suspendió la cotización de Gowex en 2014 después de que su presidente reconociera que las cuentas eran falsas. Las señales:
- Resultados siempre en la previsión, o un poco por encima. Los negocios reales tienen trimestres malos.
- Beneficios que no se convierten en caja. Si la empresa gana mucho sobre el papel pero el dinero que entra no crece al mismo ritmo, pregunta por qué.
- Sociedades vinculadas y operaciones con directivos. Cuando un directivo está a los dos lados de la mesa, el conflicto de interés es el negocio.
- Respuestas que descalifican la pregunta. «No han entendido nuestro modelo» no es una respuesta.
- Tu ahorro, en tu propia empresa. Concentrar la jubilación en acciones de la compañía donde trabajas te expone dos veces: al empleo y al ahorro.
En España, las cuentas anuales y la información relevante de las empresas cotizadas se consultan en la web de la CNMV, y las de cualquier sociedad, en el Registro Mercantil. Antes de invertir, nuestra guía para detectar una estafa reúne las comprobaciones básicas.
Ver el capítulo completo
El capítulo 14 de MATERIUM reconstruye el caso con las actas del Senado, los documentos de la SEC y el juicio de Houston, desde la escalera del decorado de 1998 hasta la caja de cartón de 2001. Está en el capítulo sobre Enron.
El capítulo completoEnron: tenía un MBA de Harvard y ante el Senado dijo «no soy contable»
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Preguntas frecuentes
¿Qué pasó con Enron?
Enron, una gran empresa energética de Houston, infló durante años sus beneficios y escondió deuda y pérdidas en sociedades aparte. Cuando se supo, en octubre y noviembre de 2001, la acción se hundió y el 2 de diciembre de 2001 presentó la mayor quiebra de la historia de Estados Unidos hasta entonces, con 63.400 millones de dólares en activos.
¿Cómo maquilló Enron sus cuentas?
Con tres herramientas: apuntaba el día de la firma todo el beneficio que calculaba que daría un contrato durante años; ocultaba deuda en sociedades dirigidas por su propio director financiero, y cubría pérdidas con supuestos seguros pagados con sus propias acciones. Según el informe del consejo de Enron, solo esto último infló casi 1.000 millones de beneficios en cinco trimestres.
¿Qué condena recibió Jeffrey Skilling?
En mayo de 2006 un jurado lo declaró culpable de 19 de 28 cargos y en octubre fue condenado a 24 años y 4 meses. Tras una sentencia del Supremo de 2010, su pena se rehízo y en 2013 pactó 14 años. Salió en libertad en febrero de 2019.
¿Qué perdieron los empleados de Enron?
Según el Senado de EE. UU., unos 21.000 trabajadores tenían alrededor del 60 % de su plan de jubilación en acciones de Enron y perdieron más de 1.000 millones de dólares. Por demandas y acuerdos recuperaron solo una pequeña parte.
Fuentes
- Informe Powers, comité especial del consejo de Enron (1 de febrero de 2002)
- SEC, demanda contra Jeffrey Skilling y Richard Causey, Litigation Release 18582
- SEC, demanda contra Kenneth Lay, Litigation Release 18776
- Departamento de Justicia de EE. UU., veredicto contra Lay y Skilling (25 de mayo de 2006)
- Departamento de Justicia de EE. UU., nueva sentencia de Skilling a 168 meses (2013)
- Tribunal Supremo de EE. UU., Skilling v. United States (2010)
- Senado de EE. UU., audiencia con empleados y jubilados de Enron (18 de diciembre de 2001)
- Fortune, Bethany McLean, «Is Enron Overpriced?» (2001)



