Los impostores más famosos de la historia engañaron con una identidad falsa, no con un producto: un falso príncipe que vendió los bonos de un país inexistente en Londres (Gregor MacGregor, 1822), un falso funcionario que vendió la Torre Eiffel (Victor Lustig, 1925), una falsa heredera que se coló en la alta sociedad de Nueva York (Anna Sorokin, condenada en 2019). Todos comparten un rasgo: nadie hizo la comprobación sencilla que los habría desenmascarado. Aquí tienes doce, de 1704 a hoy, con cómo construyeron su mentira y cómo los descubrieron. Algunos tienen capítulo en MATERIUM; otros no, y lo indicamos.
¿Quiénes son los impostores más famosos de la historia?
George Psalmanazar, el falso nativo de Formosa (1704)
Un europeo de nombre real desconocido se presentó en Londres como nativo de Formosa, la actual Taiwán, raptado por jesuitas. En 1704 publicó una Descripción histórica y geográfica de Formosa con costumbres, religión y hasta un alfabeto inventados, que tuvo varias ediciones en inglés, francés y alemán. Sus «letras formosanas» siguieron apareciendo en libros de gramática alemanes hasta el siglo XIX. En su testamento reconoció que todo era una impostura, y sus memorias se publicaron en 1764, tras su muerte. Sin capítulo en MATERIUM.
Gregor MacGregor, el falso príncipe de Poyais (1822)
Un general real de la independencia de Venezuela se proclamó Cazique, príncipe, de Poyais, un país que no existía en la costa de Mosquito. Diseñó bandera, moneda y una guía de 355 páginas, colocó bonos por 200.000 libras en Londres y envió a unos 250 colonos a una selva vacía. Lo descubrieron los supervivientes que regresaron. Juzgado en París en 1826, salió absuelto. Con capítulo: mira el documental de Gregor MacGregor.
Thérèse Humbert, la heredera de una herencia fantasma (1880-1902)
En Francia, Thérèse Humbert aseguró que un millonario estadounidense, Robert Henry Crawford, le había dejado su fortuna en herencia, y que los documentos estaban en una caja fuerte cerrada, pendientes de un pleito con unos supuestos sobrinos. Con esa garantía pidió préstamos durante unos veinte años. Cuando en 1902 un tribunal ordenó abrir la caja, la herencia no apareció. Huyó, fue detenida en Madrid en diciembre de 1902 y condenada a cinco años de trabajos forzados. Sin capítulo en MATERIUM.
Cassie Chadwick, la falsa hija de Carnegie (1897-1904)
En Cleveland, Elizabeth Bigley, conocida como Cassie Chadwick, hizo creer a banqueros que era hija ilegítima del magnate Andrew Carnegie y que heredaría una fortuna. Dejó «caer» un pagaré falso con su supuesta firma y obtuvo préstamos con esa garantía. Carnegie asistió a su juicio; en 1905 fue condenada a 14 años y murió en prisión en 1907. Sin capítulo en MATERIUM.
Wilhelm Voigt, el falso capitán de Köpenick (1906)
Un zapatero en paro compró un uniforme usado de capitán prusiano, se puso al mando de un grupo de soldados que se cruzó por la calle, ocupó el ayuntamiento de Köpenick, cerca de Berlín, detuvo al alcalde y se llevó la caja municipal. Nadie pidió una orden por escrito: bastó el uniforme. La prensa lo convirtió en héroe y su historia inspiró una obra de teatro y más de diez películas. Sin capítulo en MATERIUM.
Victor Lustig, el falso funcionario que vendió la Torre Eiffel (1925)
Se presentó ante los chatarreros de París como director general adjunto del Ministerio de Correos y Telégrafos, con papelería falsa, y vendió la torre como chatarra al empresario André Poisson. Se hacía llamar «conde». Más tarde lo detuvieron en EE. UU. por falsificar moneda. Con capítulo: es el primero de la serie, el documental de Victor Lustig.
Ferdinand Waldo Demara, «el gran impostor» (años cincuenta)
Se hizo pasar, entre otras cosas, por monje, profesor, abogado, ayudante de alcaide de prisión y doctor en psicología. Su hazaña más conocida ocurrió en la guerra de Corea: tomó la identidad de un joven cirujano canadiense al que había conocido, Joseph Cyr, sirvió como médico a bordo del destructor HMCS Cayuga y atendió a heridos en combate, según recordó después el comandante del buque. Su vida dio lugar al libro y la película El gran impostor (1961), con Tony Curtis. Sin capítulo en MATERIUM.
Frank Abagnale, el impostor cuya mayor mentira fue su propia historia (1960-2020)
Según sus memorias, entre los 16 y los 21 años fue piloto de Pan Am, médico y abogado, y cobró millones en cheques falsos. La película Atrápame si puedes (2002) lo hizo mundialmente famoso. En 2020, el investigador Alan C. Logan publicó The Greatest Hoax on Earth, en el que sostiene, con registros penitenciarios, prensa y testigos, que gran parte de esa historia es falsa y que pasó en prisión buena parte de esos años. Abagnale sí cometió fraudes y estuvo preso, pero a una escala mucho menor que la leyenda. Con capítulo en la temporada 1 (episodio 12).
Enric Marco, el falso deportado (hasta 2005)
Durante años se presentó como superviviente del campo nazi de Flossenbürg, dio charlas en colegios, recibió la Creu de Sant Jordi en 2001 y llegó a presidir la Amical de Mauthausen, la asociación de deportados españoles. En 2005, el historiador Benito Bermejo demostró que nunca había estado en un campo: había ido a Alemania como trabajador voluntario. La revelación llegó días antes de que hablara en Mauthausen en nombre de las víctimas españolas. No buscaba dinero, sino una identidad. Sin capítulo en MATERIUM.
Anna Sorokin, la falsa heredera alemana (2013-2017)
Con el nombre de Anna Delvey se presentó en Nueva York como una heredera alemana, vivió en hoteles de lujo sin pagar y pidió préstamos a bancos y dinero a amigos. Según la Fiscalía de Manhattan, en 2019 fue condenada a entre 4 y 12 años por robar más de 200.000 dólares. Netflix le pagó 320.000 dólares por los derechos de su historia, que convirtió en la serie ¿Quién es Anna? Sin capítulo en MATERIUM.
Shimon Hayut, «Simon Leviev» (2017-2019)
Se presentaba en aplicaciones de citas como hijo del magnate del diamante Lev Leviev, con jet privado y escoltas. Según las investigaciones del diario noruego VG y el documental El timador de Tinder, después fingía estar en peligro y pedía dinero a sus parejas. Ha sido condenado en Finlandia (2015) y en Israel (2019, 15 meses) por otros fraudes, pero no ha sido juzgado por los hechos que cuenta el documental. Con capítulo en la temporada 1 (episodio 9).
La impostura que viene: la voz y la cara de otro
La última generación de impostores no necesita uniforme ni papelería: copia la voz de tu hijo, la cara de un famoso o la firma del consejero delegado de tu empresa. El mecanismo es el de Voigt en 1906: una apariencia de autoridad que nadie verifica.
¿Cómo construye un impostor su mentira?
Repasando los doce casos se repiten tres piezas:
- Un fragmento de verdad. MacGregor sí había sido general; Abagnale sí estuvo preso; Marco sí había vivido la guerra. La parte verdadera presta credibilidad a la falsa.
- Un símbolo que nadie se atreve a cuestionar. Un uniforme, un título nobiliario, un apellido famoso, un papel con membrete, un jet privado.
- Un entorno que prefiere creer. Banqueros que querían prestar a la hija de Carnegie, una prensa que quería un héroe, una sociedad que quería escuchar a un superviviente. La Ley del Engaño Nº 12 lo resume: «Cuanto más famosa es la historia, menos gente comprueba si es verdad».
¿Cómo se reconoce hoy a un impostor?
- Verifica la identidad por un canal que no te haya dado él. Llama al número oficial del banco, de la empresa o del familiar; no al que aparece en el mensaje.
- Desconfía del símbolo. Un logotipo, un uniforme, un vídeo o una voz se falsifican; un registro oficial, mucho menos.
- Busca la comprobación sencilla. Casi todos estos impostores cayeron por un dato que estaba disponible desde el principio.
- Ojo con la urgencia emocional. Una emergencia, una herencia o un amor repentino que exigen dinero rápido.
Para una oferta o un mensaje concreto, usa el verificador para detectar una estafa. Y si te interesan los casos en los que el engaño fue sobre el dinero y no sobre la identidad, sigue con las estafas más famosas de la historia o con las películas y series basadas en estafas reales.
Preguntas frecuentes
¿Quién es el impostor más famoso de la historia?
Probablemente Frank Abagnale, por la película Atrápame si puedes, aunque buena parte de su historia es una leyenda: el investigador Alan C. Logan documentó que pasó en prisión gran parte de los años en que decía hacerse pasar por piloto y médico. Otros impostores célebres son Victor Lustig, Gregor MacGregor, Thérèse Humbert o Anna Sorokin.
¿Qué diferencia hay entre un impostor y un estafador?
El impostor engaña sobre quién es: un título, una profesión, una herencia, un cargo. No todos buscan dinero (algunos buscan prestigio o atención), pero casi siempre la identidad falsa es la llave que abre la estafa.
¿Hubo impostores famosos en España?
Sí. El caso más conocido es el de Enric Marco, que durante años se presentó como superviviente de los campos nazis y llegó a presidir la asociación de deportados españoles, hasta que el historiador Benito Bermejo demostró en 2005 que nunca había estado en ellos.
¿Cómo se descubre a un impostor?
Casi siempre por una comprobación sencilla que nadie había hecho: un registro de prisión, un archivo, una llamada al supuesto cuartel o una cuenta bancaria que no existe. El impostor sobrevive mientras el entorno da por buena su identidad sin verificarla.
Fuentes
- Wikipedia (EN), George Psalmanazar
- History (UK), Gregor MacGregor's Poyais scam
- Wikipedia (EN), Thérèse Humbert
- Wikipedia (EN), Cassie Chadwick
- Wikipedia (ES), Wilhelm Voigt
- Smithsonian Magazine, The Man Who Sold the Eiffel Tower. Twice
- Wikipedia (EN), Ferdinand Waldo Demara
- WHYY, The Greatest Hoax on Earth: entrevista con Alan C. Logan
- Wikipedia (ES), Enric Marco
- CNN, Anna Sorokin condenada a entre 4 y 12 años (2019)
- Wikipedia (EN), Anna Delvey
- VG, The Tinder Swindler (2019)
- Wikipedia (EN), Simon Leviev